AMFE y Lean Six Sigma para el ISO 22716 de la industria cosmética

Calidad en productos cosméticos

La implantación de la norma ISO 22716 en julio de 2013 obliga a la industria de productos cosméticos a cambiar su forma de trabajar. Afecta profundamente a la producción, al control, al almacenamiento y a la entrega de los productos, y puede ser un requisito en el canal de distribución. Ahora que Cosmetorium está a la vuelta de la esquina, es un buen momento para recordar cómo prepararse con AMFE y Lean Six Sigma para obtener la certificación.

En cambio de hábitos de los clientes, la aparición de nuevos productos y de nuevos actores en el sector dejaron clara la necesidad de asegurar una calidad lo más alta posible de los productos acabados.Para conseguirlo surgió el estándar ISO 22716.

El objetivo de esta norma es proporcionar una guía de buenas prácticas de fabricación, destacando dos cuestiones importantes: la prevención de los errores y la mejora de los procesos.

La prevención de errores en la industria cosmética

La prevención de errores tiene su herramienta estrella: el AMFE o Análisis Modal de Fallos y sus Efectos. Su objetivo es realizar una lista exhaustiva de los fallos que podría tener un producto y de los efectos que el fallo tendría para el cliente, calculando, para cada uno, un Número de Prioridad de Riesgo (NPR).

Este número se calcula multiplicando el nivel de gravedad del problema para el cliente por la probabilidad de que ocurra y por la probabilidad de que no se detecte.

Con este NPR se pueden priorizar las acciones de mejora de los productos y de sus procesos de fabricación, en función del tipo de AMFE:

  • AMFE de Procesos: analiza como puede fallar un producto debido a un problema de fabricación, almacenamiento y envío.
  • AMFE de Productos (o de Diseño): analiza como puede fallar un producto debido a problemas en el producto en sí mismo, en su diseño o formulación.

Visto muchas veces como una herramienta para la fabricación de productos industriales, el AMFE también se puede aplicar a los productos cosméticos.

Las formulaciones de estos productos son cada vez más complejas, utilizan muchos ingredientes distintos. Un AMFE de Diseño ayuda a cumplir con las expectativas del cliente evitando efectos adversos. Además, permite mantener el conocimiento en la empresa permitiendo su reutilización a la hora de empezar con una nueva formulación.

Un AMFE de Proceso permitirá identificar aspectos de optimización de los procesos para permitir su mejora y evitar perjudicar los clientes. Además, es un buen punto de partida para el otro aspecto de la normativa: la mejora de los procesos.

La mejora continua en la fabricación de cosméticos

La ISO 22716 hace recomendaciones sobre cómo se debe llevar la mejora de los procesos en la empresa y puede ser muy interesante apoyarse en metodologías existentes para desarrollar sus propios sistemas de aseguramiento de la calidad.

El uso de Lean Six Sigma permite tener un marco de actuación claro:

  • Enfoque a clientes
    Escuchar la voz del cliente es de vital importancia en todos los sectores, pero en los productos cosméticos las necesidades de estos clientes han cambiado mucho. Ya no se trata solo apariencia, sino también de formulación de los productos: los clientes ya no quieren cierta aditivos en sus productos. El árbol de la voz del cliente es una herramienta usada en la metodología DMAIC Six Sigma que puede ayudar a entender mejor las necesidades de los clientes.
    También está el cliente legal. El regulador impone ciertos criterios y parámetros en la producción de los productos cosméticos y hay que integrar esta demanda con la de los demás clientes.
  • Enfoque a procesos
    Todo resultado obtenido es fuente de un proceso que se ha ejecutado. Si queremos dar a los clientes exactamente el resultado que desean, hemos de poner en marcha los procesos que llevarán a obtener estos resultados. Si no controlamos nuestros procesos, los resultados serán muy variables, en contra de lo que indica la ISO 22716.
    La filosofía Lean se enfoca a los procesos para responder a la necesidad de los clientes, para hacer procesos más eficientes, más rápidos, sin desperdicios y, sobre todo, estandarizados.
    Si podemos realizar un value stream map de nuestros procesos es que tenemos un buen conocimiento sobre los mismos, y esto nos permitirá mejorarlos.
  • Enfoque a variabilidad
    Proveer productos de calidad constante a los clientes es algo muy importante. El cliente percibe la variabilidad, no la media, decía Jack Welch cuando era el CEO de General Electric.
    Efectivamente, reducir la variabilidad permite elevar la calidad de los productos, controlando, además, los costes.
    La filosofía Lean permite alcanzar cierto nivel de estabilidad, pero para ir más allá, hay que recurrir al Six Sigma para analizar exactamente cuáles son las fuentes de variabilidad y cómo eliminarlas.

En un entorno como el de los productos cosméticos en el que, para poder vender, hay que seguir una guía de buenas prácticas de fabricación, ¿por que quedarse solo en el aspecto administrativo o improvisar soluciones?

Usar metodologías que ya han demostrado su eficiencia en otros sectores cómo el Lean Six Sigma permite llevar la iniciativa a otro nivel, no solo asegurando la calidad de los productos para los clientes, sino empezando a sacar beneficios para la propia empresa: hacerla más eficiente. Y en este viaje que combina sensibilidad y automatización, calidez humana y fría estadística, Caletec es una baza fundamental.

Esperamos haberos dados algunos puntos de reflexión que podáis aprovechar para seguir mejorando.

Hasta pronto.

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