Plan estratégico de la empresa, ¿de verdad lo necesitamos?

Ilustración Planificación estratégica

En el mundo empresarial, cuando decidimos cambiar un proceso, abrir una nueva línea de negocio, realizar un cambio de maquinaria o, por ejemplo, adoptar un nuevo sistema de gestión, existen múltiples variables que ponen en riesgo la empresa.

El actual marco económico de hipercompetitividad no deja margen de error a las decisiones que se toman en las empresas. Hoy en día la competencia llega de forma abrupta, rompiendo esquemas y adoptando nuevas formas de gestión e implementación que hasta hace pocos años eran impensables. Asimismo, la imitación de modelos de éxito está generalizada. Por lo tanto, nada asegura el futuro, ni siquiera el de las empresas con mayor trayectoria.

La percepción de calidad de los clientes es, también, mucho más exigente hoy en día que hace diez o veinte años. El consumidor está mucho más dispuesto a cambiar de producto o marca ante errores que antes hubiera soportado estoicamente. No solo porque la oferta se ha multiplicado, con similares características de calidad, sino también porque su predisposición al cambio es mucho mayor desde su empoderamiento como consumidor.

Además, el impacto de los errores es mucho mayor hoy en día que hace una década. El impacto de las redes sociales ha multiplicado, de manera exponencial, el efecto del boca a boca. Es muy frecuente que un cliente antes de tomar una decisión busque en redes sociales opiniones sobre la empresa con la que desea hacer negocios. Los medios de comunicación se hacen también eco de lo que se dice en redes, por lo que una sola publicación negativa tienes efectos nefastos.

Ante este escenario —competencia masiva y disruptiva, clientes más exigentes y efecto multiplicador de los errores— es fundamental no equivocarse en el momento de tomar decisiones. En la mayoría de casos, solo tenemos una oportunidad.

Desde esta reflexión nace la necesidad, para cualquier empresa, de elaborar su plan estratégico que permite:

  • Saber exactamente dónde estamos.
  • Saber a dónde queremos llegar.
  • Saber exactamente cómo llegamos.
  • Monitorizar y corregir el rumbo.

Saber exactamente dónde estamos

Para saber dónde estamos, necesitaremos estudiar la empresa, su entorno, el mercado y las fuerzas competitivas. Es imprescindible redactar la misión y compartirla con toda la organización, ya que permite responder a estas preguntas enfocadas al presente:

  • ¿Qué hacemos?
  • ¿Cuál es nuestro negocio?
  • ¿A qué nos dedicamos?
  • ¿Cuál es nuestra razón de ser?
  • ¿Quiénes son nuestros públicos objetivos?
  • ¿Cuál es nuestro ámbito geográfico de acción?
  • ¿Cuál es nuestra ventaja competitiva?
  • ¿Qué nos diferencia de nuestros competidores?

También, se deben conocer los valores de la empresa ya que son principios éticos sobre los que se asienta su cultura y nos permiten crear nuestras pautas de comportamiento.

Por último, debemos realizar una matriz DAFO que describe las Debilidades, Amenazas, Fortalezas, y Oportunidades de la organización. Esta matriz constituye un pilar importante a la hora de establecer los objetivos estratégicos.

Saber a dónde queremos llegar

Necesitamos saber qué lugar queremos ocupar en el subsistema mercado. Por ello, debemos elaborar un sueño posible mediante la redacción de una visión que responda a las siguientes preguntas:

  • ¿Qué queremos lograr?
  • ¿Dónde queremos estar en el futuro?
  • ¿En qué nos queremos convertir?
  • ¿Para quién trabajaremos?
  • ¿En qué nos diferenciaremos?
  • ¿Cuál es la imagen deseada de nuestro negocio?
  • ¿Ampliaremos nuestra zona de actuación?

Una vez establecida y compartida la visión y teniendo en cuenta los valores y los elementos del DAFO, se pueden construir los diferentes tipos de objetivos estratégicos (que deben ser SMART):

  • Tipo Ofensivo: ¿Si potenciamos esta Fortaleza podremos aprovechar mejor esta Oportunidad?
  • Tipo Defensivo: ¿Si potenciamos esta Fortaleza podremos defendernos mejor de los efectos de esta Amenaza?
  • Tipo de Supervivencia: ¿Si superamos esta Debilidad podremos defendernos mejor de los efectos de esta Amenaza?
  • Tipo de Reorientación: ¿Si superamos esta Debilidad podremos aprovechar mejor esta Oportunidad?

Saber exactamente cómo llegamos

Comenzar a llevar a cabo el plan estratégico contando con la implicación de toda la organización significa tener en cada departamento unos objetivos operativos asociados a cada uno de los objetivos estratégicos.

Por ello, será útil estudiar los distintos mapas y subsistemas que conforman la organización, conocer con qué herramientas contamos y saber en qué estamos fuertes y qué debemos modificar.

Un sistema de indicadores pertinentes y un plan de acción con responsables y fechas es la herramienta imprescindible para ir llevando a cabo el plan estratégico.

Monitorizar y corregir el rumbo

El sistema empresario-empresa-mercado-entorno es muy dinámico y lo va a ser cada vez más. Es la razón por la cual es importante chequear periódicamente el rumbo elegido y realizar las correcciones oportunas, si se requieren.

Por otra parte, es importante que cada departamento mantenga sus indicadores actualizados para tener un conocimiento objetivo de la realidad.

También, es imprescindible realizar una revisión periódica del plan de acción para asegurar el seguimiento de los avances y evitar los retrasos en la ejecución de las actividades definidas.

Aprende sobre el control periódico, la actualización de los indicadores y las revisiones de los planes de acción en el curso:

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