Golpe de timón para recuperar el buen ambiente en la empresa

Golpe de timon al mal ambiente laboral

Antes de que la empresa se deslizase hacia una espiral terrible de pérdida de clientes, reducción de costes, aumento del malestar de los trabajadores, desconsideración a los clientes y más pérdida de clientes, fuimos avispados y estudiamos qué sucedía: teníamos un pésimo clima laboral que empeoraba día a día. Nuestro diagnóstico ha sido correcto y ahora hay que ponerle remedio.

Para descubrir qué pasaba, utilizamos correctamente los KPI sobre absentismo, sondeamos a los clientes, encuestamos la satisfacción de los empleados y evaluamos el desempeño de los trabajadores. Es decir, obtuvimos los datos adecuados que describen la situación.

Una vez recolectada esta información y analizada correctamente, podemos definir una estrategia para solucionar el tema. Habrá que separar las actuaciones puntuales de las actuaciones de fondo.

Actuaciones puntuales

Estas intervenciones se diseñan para solucionar un problema puntual y claramente identificado. Por ejemplo, si la falta de formación adecuada es una de las fuentes del problema, habrá que poner en marcha un plan de formación adaptado, hablando con cliente interno —los empleados— para entender claramente sus necesidades y aportar un plan eficiente.

Asimismo se tendrá que impartir la formación necesaria para que los empleados puedan llegar a implicarse en el cambio cultural que se pretende llevar a cabo. Desde aprender qué es la mejora continua, como los eventos Kaizen, por ejemplo, o el Six Sigma, pasando por los principios de Lean, y sin olvidar los aspectos de liderazgo o softskills en general.

También será importante aplicarlo a todos los niveles de la empresa. Si impartimos formación de Six Sigma y de Lean a los niveles directivos y a los ingenieros, podría ser interesante dar un barniz de estas metodologías al todos los empleados; una introducción a la mejora continua, por ejemplo.

Actuaciones de fondo

Estas son acciones a largo plazo que se ponen en marcha con el objetivo de generar un cambio de mentalidad en la empresa, un cambio cultural.

En este sentido, la puesta en marcha de la mejora continua puede ser una buena iniciativa. Incluye a todos los empleados.

A través de grupos de mejora, por ejemplo, se identifican los problemas y, en equipo, se buscan y se ponen en marcha soluciones.

Es fundamental que la empresa aprenda a escuchar sus empleados, haciendo que estos empiecen a sentirse más involucrados en la vida de la compañía. La implicación mejora la comunicación, aumenta la implicación de todos, mejora el ambiente, creando un entorno mejorado en el cada uno empieza a encontrar su sitio.

Se pone en marcha un círculo virtuoso que nos lleva a la mejora de la eficiencia global de la empresa.

Obviamente, la consolidación de la nueva cultura de la empresa no se consigue en meses, sino en años, pero si no se empieza en algún momento, nunca ocurrirá.

Como decía un anuncio que se emitía en Francia: «El 100% de los ganadores han jugado».

Fotografía: Bobby Burch

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